Tragedia doméstica

En el drama inglés, una tragedia doméstica es un juego en el cual los protagonistas trágicos son clase media ordinaria o individuos de la clase baja. Este subgénero contrasta con la tragedia clásica y Neoclásica, en la cual los protagonistas son de la fila real o aristocrática y su perdición es un asunto de estado así como un asunto personal.

El teórico griego Antiguo Aristóteles había sostenido que la tragedia debería concernir a sólo grandes individuos por grandes mentes y almas, porque su perdición catastrófica sería más emocionalmente importante al auditorio; sólo la comedia debería representar a la gente de la clase media. La tragedia doméstica rompe con los preceptos de Aristóteles, tomando como sus comerciantes de sujetos o ciudadanos cuyas vidas tienen menos consecuencia en el mundo más amplio.

En Gran Bretaña, las primeras tragedias domésticas se escribieron en el Renacimiento inglés; uno de los primeros era Arden de Faversham (1592), representando el asesinato de un hombre burgués por su esposa adúltera. Otros ejemplos famosos son Una Mujer Matada con la Bondad (1607), Una Tragedia Yorkshire (1608), y La Bruja de Edmonton (1621).

La tragedia doméstica desapareció durante la era del drama de Restauración, cuando el Neoclasicismo dominó la etapa, pero surgió otra vez con el trabajo de George Lillo y el señor Richard Steele en el siglo dieciocho.

Véase también

Tragedia burguesa



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